El suicidio de la regla de oro
La regla de oro consiste en incluir en la constitución la prohibición de tener déficit.
El valor que se baraja es el del 0,4% de déficit permitido.
¿Por qué se toma esta medida?
Para tranquilizar a los mercados y reducir la prima de riesgo. Además, es muy posible que en la carta que envió el BCE (Banco central europeo) a ZP fuera una condición a cambio de comprar deuda española.
¿Qué significa 1 punto de déficit?
El PIB español ronda los 1,5 billones de euros, es decir, que cada punto de déficit significa 15 000 millones de euros a reducir. Más o menos, la totalidad del plan que ZP anunció en mayo de 2010.
En 2010, España tuvo un déficit del 9,2% y en 2011, las instancias internacionales dicen que no alcanzará el objetivo del 6%. Estamos hablando de unos 90 000 millones de euros de déficit. Es imposible reducir este déficit sin tocar las pensiones, la sanidad, la educación y el salario de los funcionarios, ya que son las partidas más importantes de los presupuestos generales del Estado.
¿Podremos alcanzar el déficit 0?
No durante un largo período de tiempo que podemos cifrar en al menos 5 años, si todo va bien.
La reducción del déficit sólo podrá realizarse con un aumento de los ingresos fiscales y eso sólo se producirá con un fuerte crecimiento del país, lo cual, tomando medidas drásticas de reducción del gasto público no va a producirse.
Además, con casi 5 millones de parados, aumentarán los problemas sociales, las movilizaciones y la economía no podrá despegar.
¿Qué significa esta medida?
El fracaso de la democracia.
Significa que los electores son tan tontos que no pueden entender que un político que gasta más de lo que ingresa es peor que uno que gasta sólo lo que ingresa. Significa que la demagogia de unos políticos irresponsables es más fuerte que la capacidad de decisión del pueblo y, por ello, necesitamos crearnos controles europeos que vigilen nuestras cuentas.
¿Se votará en referéndum?
No es seguro, porque los políticos que tenemos tienen miedo de escuchar la voz del pueblo aunque les encante llenarse la boca de palabras como democracia o libertad.